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"labios"

112 ocurrencias en RVR

Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos á los argumentos de mis labios.

Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.

Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,

Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?

El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)

Y respondió Moisés delante de Jehová, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan: ¿cómo pues me escuchará Faraón, mayormente siendo yo incircunciso de labios?

Y Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy incircunciso de labios, ¿cómo pues me ha de oír Faraón?

También la persona que jurare, pronunciando con sus labios hacer mal ó bien, en cualesquiera cosas que el hombre profiere con juramento, y él no lo conociere; si después lo entiende, será culpado en una de estas cosas.

(30-7) Empero si fuére casada, é hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma;

(30-9) Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová lo perdonará.

(30-13) Mas si su marido los anuló el día que los oyó; todo lo que salió de sus labios cuanto á sus votos, y cuanto á la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará.

Guardarás lo que tus labios pronunciaren; y harás, como prometiste á Jehová tu Dios, lo que de tu voluntad hablaste por tu boca.

Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha.

Dices, (por cierto palabras de labios): Consejo tengo y esfuerzo para la guerra. Mas ¿en qué confías, que te has rebelado contra mí?

Por cuanto te has airado contra mí, y tu estruendo ha subido á mis oídos, yo por tanto pondré mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.

Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.

Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Aun henchirá tu boca de risa, Y tus labios de júbilo.

Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo,

Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti.

Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.

Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.

Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.

Hablaré pues y respiraré; Abriré mis labios, y responderé.

Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, Y mis labios proferirán pura sabiduría.

Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.

OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.

Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor.

Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:

Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.

Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.

Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.

Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.

He aquí proferirán con su boca; Cuchillos están en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?

Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.

Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarán.

Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.

Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.

No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

Porque hicieron se rebelase su espíritu, Como lo expresó con sus labios.

Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)

En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.

Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de labios.

Para que guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.

Porque los labios de la extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;

Rindiólo con la mucha suavidad de sus palabras, Obligóle con la blandura de sus labios.

Oid, porque hablaré cosas excelentes; Y abriré mis labios para cosas rectas.

Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.

El sabio de corazón recibirá los mandamientos: Mas el loco de labios caerá.

El que guiña del ojo acarrea tristeza; Y el loco de labios será castigado.

En los labios del prudente se halla sabiduría: Y vara á las espaldas del falto de cordura.

El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio.

En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente.

Los labios del justo apacientan á muchos: Mas los necios por falta de entendimiento mueren.

Los labios del justo conocerán lo que agrada: Mas la boca de los impíos habla perversidades.

El impío es enredado en la prevaricación de sus labios: Mas el justo saldrá de la tribulación.

Los labios mentirosos son abominación á Jehová: Mas los obradores de verdad su contentamiento.

El que guarda su boca guarda su alma: Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.

En la boca del necio está la vara de la soberbia: Mas los labios de los sabios los guardarán.

Vete de delante del hombre necio, Porque en él no advertirás labios de ciencia.

En toda labor hay fruto: Mas la palabra de los labios solamente empobrece.

Los labios de los sabios esparcen sabiduría: Mas no así el corazón de los necios.

Adivinación está en los labios del rey: En juicio no prevaricará su boca.

Los labios justos son el contentamiento de los reyes; Y aman al que habla lo recto.

El sabio de corazón es llamado entendido: Y la dulzura de labios aumentará la doctrina.

El corazón del sabio hace prudente su boca; Y con sus labios aumenta la doctrina.

El hombre perverso cava el mal; Y en sus labios hay como llama de fuego.

Cierra sus ojos para pensar perversidades; Mueve sus labios, efectúa el mal.

Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: El que cierra sus labios es entendido.

Los labios del necio vienen con pleito; Y su boca á cuestiones llama.

La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma.

Del fruto de la boca del hombre se hartará su vientre; Hartaráse del producto de sus labios.

MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo.

Hay oro y multitud de piedras preciosas: Mas los labios sabios son vaso precioso.

El que descubre el secreto, en chismes anda: No te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios.

El que ama la limpieza de corazón, Por la gracia de sus labios su amigo será el rey.

Porque es cosa deleitable, si las guardares en tus entrañas; Y que juntamente sean ordenadas en tus labios.

Mis entrañas también se alegrarán, Cuando tus labios hablaren cosas rectas.

Porque su corazón piensa en robar, E iniquidad hablan sus labios.

Besados serán los labios Del que responde palabras rectas.

No seas sin causa testigo contra tu prójimo; Y no lisonjees con tus labios.

Como escoria de plata echada sobre el tiesto, Son los labios enardecidos y el corazón malo.

Otro parece en los labios al que aborrece; Mas en su interior pone engaño.

Alábete el extraño, y no tu boca; El ajeno, y no tus labios.

Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.

Tus labios, como un hilo de grana, Y tu habla hermosa; Tus sienes, como cachos de granada á la parte adentro de tus guedejas.

Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.

Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: Sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.

Y tu paladar como el buen vino, Que se entra á mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos.

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

Dice pues el Señor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazón alejó de mí, y su temor para conmigo fué enseñado por mandamiento de hombres:

He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;

Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste.

Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo.

Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.

Mas he aquí, como una semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca, y hablé, y dije á aquel que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión se revolvieron mis dolores sobre mí, y no me quedó fuerza.

Tomad con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios.

Oí, y tembló mi vientre; A la voz se batieron mis labios; Pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

La Ley de verdad estuvo en su boca, é iniquidad no fué hallada en sus labios: en paz y en justicia anduvo conmigo, y á muchos hizo apartar de la iniquidad.

Porque los labios de los sacerdotes han de guardar la sabiduría, y de su boca buscarán la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón lejos está de mí.

Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, Mas su corazón lejos está de mí.

Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios;

En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.

Así que, ofrezcamos por medio de él á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre.

Porque El que quiere amar la vida, Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño;